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ANONYMOUS SUISEKI


Hola



Hoy toca una presentación en sociedad. Una piedra, que de piedra ha pasado a susiseki porque me ha sugerido algo muy próximo a la naturaleza.



Un animal exótico como es una tortuga encontrada en una zona caliza a 300 metros sobre el nivel del mar. Un espacio que hace miles de años estaba ocupado por el agua salada, donde abundan los pequeños fósiles y conchas. Una zona azotada por el viento donde  la vegetación atlántica se mezcla con la flora de influencia mediterránea dando lugar a una biodiversidad única.
Ufff... , me esta saliendo la vena de bióloga.



Volvamos al principio. Yo paseaba, mirando al suelo, no para buscar piedras, más bien porque no podía con las orejas a cuenta del pedazo cuesta. De repente vi. esa piedra gris. Al momento pensé que parecía una tortuga; eso si, un poco abollada por un lado de la concha y sin patas, sin cola. Lo único que se veía nítido eran los escudos que forman la concha.



No pesaba mucho así que se vino para casa. Con muy poco esfuerzo mostró enseguida ese color negro con pequeñas incrustaciones de color blanco y rosado.



El caso es que yo tenía mi proyecto de tortuga. Diseñar y elaborar una daiza esta al alcance de muy pocos. Yo pertenezco al vulgo. Las admiro, las disfruto pero ni pajolera idea de nada mas. Mi tortuga pasaba los meses en la estantería tullida perdida.
Eso si, tengo la suerte de contar con enormes artistas entre mis conocidos y amigos.



Manu me visita periódicamente. Si Txopitea, ese que ha ganado unos cuantos premios con sus  maravillas, ese tio cariñoso, enamorado del suiseki y también del bonsai. El da las horas y las horas se alargan a su manera..Pule y talla. Lleva en los bolsillos una navajita y un taco de madera y a ratos fuma un ..y a ratos talla y observa y charla.



Un tío viajado, que ha conseguido un ritmo diferente.
Yo a lo mio, insiste y vuelve a insistir. “ Manu, quiero ver la tortuga completa, Manu, saca a un rato, Manu porfa.



Al fin consigo que se lleve el pedrusco. Que si no la veo, que si tal que si pascual. Han pasado meses y algún año.
Hace cuatro días se presenta y madre mía. El patito feo se ha convertido en una tortuga escondida entre los juncos. Incluso mira un poco desafiante hacia un lado con las patitas enfrentadas.



Ahora si parece un símbolo de larga vida y eternidad como dicen los chinos. Su caparazón representa el cielo y la parte de debajo simboliza la tierra. Tiene patas perfectamente talladas, y colita.
Una base de madera que es capaz de representar una imagen tan detallada merece un artículo y mucho más.



La madera de la daiza es de wengue, una madera muy dura producida por un árbol tropical llamado Millettia laurentii.
Es  oscura casi como el ébano, marrón con estrías de color negro.
Esta madera impregna muy mal así que ya me dijo Manu que debía darle alguna mano de cera para que estuviera perfecta. Supongo que con el sol la madera aclarara algo.





La piedra no tiene nombre. Ni uno solo así que mucho menos voy a ponerle los cuatro o cinco que acostumbran a poner en Japón. La observare algo mas de tiempo colocada en su daiza, casi a punto de comenzar a caminar y entonces cuando tenga claro lo que verdaderamente expresa y sugiere la pondré nombre. Creo que tendre que tener en cuenta la opinión de Manu que para eso es el padre de la criatura.



La calidad de la piedra como suiseki puede ser dudosa pero desde luego la talla de la daiza supera todas las expectativas.
Gracias Manu. Eres un artista. A lo largo de la entrada he ido intercalando algunos de sus suisekis para que podáis apreciar las maravillas que tiene. Segundo premio en Mistral. Premio en Alcobendas..



Por supuesto, gracias a Belén. Sus fotos logran que el suiseki destaque, mucho más y a veces parezca algo vivo.



Un saludo a todos los aficionados a las piedras que habemos por esta zona, que son muchos y algunos muy buenos. No me gustaría olvidarme de nadie así que no os cito.


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