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A vista de pájaro

Hola

Aquí estamos nuevamente. Las vacaciones han terminado.  Tres días para desconectar y pasear tranquilamente.  El tiempo no acompaña. Llueve por todas partes, la temperatura es buena pero el viento sopla con mucha fuerza.   




No sabemos muy bien donde ir así que organizamos una visita rápida a una zona muy conocida cerca de Pradoluengo en plena Sierra de la Demanda. Esta zona presenta una vegetación muy particular, árboles enormes y gruesos con las raíces casi en el aire. 



El sustrato es pedregoso y las raíces viven encima y entre lascas de piedra que van desmenuzándose por la acción del frío y el hielo. Este suelo es en su mayoría pizarra y cuarcita. Podemos ver pinos albares naturales y de repoblación que se han vuelto naturales, con cortezas rojizas y formas retorcidas por acción del fuerte viento, hayas, robles, quejigos…




Antes de llegar a Pradoluengo, vemos un pueblito pequeño colgado en un lado de la carretera. Se llama Alarcia y mira tu por donde nos percatamos que desde allí podemos ver los picos mas altos de la provincia de Burgos.
El Trigaza con 2085 metros y el Monte San Millán con sus 2132m.



Nos animamos o no, ufff que es mucho, que hace viento, que llevamos poco bocadillo…y así  que nos picamos, nos liamos la manta a la cabeza y con dos bemoles para arriba.
La caminata es ligera, sube poco a poco por un camino fácil y con una pendiente suave. Vemos los cortafuegos entre pinares para evitar que el fuego se extienda. Cada pocos metros vemos unas torretas como de macanotubo que después de dar mil suposiciones nos enteramos que son apostaderos para cazar palomas. Curiosa la nota que pone en cada caseta. “Prohibido disparar a los árboles “, “llévese la basura a casa”. Debería poner “Llévese la basura a casa incluidos los cartuchos disparados “. 



Es una zona espectacular. Los corzos abundan y también las setas. Esta prohibido coger setas y hongos si previamente no has pasado por caja.
Durante todo el trayecto podemos disfrutar de las hayas, algún tejo desperdigado, serbales de los cazadores, acebos y muchos brezos que crecen azotados por el viento sobre un sustrato esponjoso.


Vamos subiendo y por fin llegamos a una zona de  antenas donde el viento pega fuerte. La panorámica es para recordar. El pantano de Pineda, Ibeas y por el otro lado el Cordal de La Trigaza y el San Millán todavía nevados.



A partir de ahora desaparecen los robles y solo podemos ver pinos y brezos entre las manchas de nieve.
De alguna manera esta parte de la sierra es una división natural entre las cuencas del Ebro y Duero lo que hace de esta geografía una zona particular para la flora. Vemos todas las especies citadas anteriormente además de abedules, pastos en las partes más altas de las montañas…. El clima es húmedo y frío lo cual choca con el mundo seco del mediterráneo  y produce paradojas como la existencia de las hayas en este limite de  su distribución meridional. Los pinos albares forman autenticas selvas.



Vamos llegando a nuestro límite. La altura empieza a pesar. Comemos nuestro mini bocata y empezamos a pensar en el regreso. Detrás dejamos ese par de montañas y un panorama que aconsejo a todo el mundo que lo visite.