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Sal de la pecera y haz bonsai



Toda la semana lloviendo, viento infernal, desapacible.

 El domingo todo cambió. Ya a las 8.30 se adivinaba un sol espectacular. Bocadillo, unos amigos y a disfrutar de la naturaleza.


Paisaje de montaña comenzando el invierno
Paisaje espectacular en algun lugar del Norte


En una horita estábamos en un enclave maravilloso. Comenzamos nuestra subida. En pocos metros se podían distinguir los diferentes pisos de flora. Al comienzo; unos arces de Montpellier que sirven de lindes a los  pastos... Mas arriba, pequeñas manchas de quejigos, juníperos   y algún acebo disperso. Pequeños matorrales con espinos albares.

Llegamos  a los hayedos. Aprovechando las bajadas del terreno, las hayas esconden del frío sus bases y asoman poderosas por encima de otros árboles.


 
Hojas rojas de fagus sylvatica
Bosque de Hayas con sus hojas caidas de un rojo intenso



Hay mucho ganado así que todo lo que tiene poca altura sufre el acoso de caballos, ovejas, vacas y demás animales no domesticados. Los quejigos de hoja diminuta forman manchas aisladas. Por todas partes se ven espinos de gran tamaño con formas retorcidas y poca altura. También endrinos.


Propiedad de Mikel
Haya con uromiki cortesia de Mikel
Endrinos y espinos albares son los reyes de la colonización. Los primeros que medran aunque el viento, la nieve y los comedores de hojas intenten terminar con ellos.
Siempre he sentido debilidad por los endrinos. Arbusto espinoso que crece en los terrenos que los demás desprecian.

En invierno se desnuda y de no ser por el color de la madera resulta difícil distinguirlo de los espinos albares. Estoicamente desde sus pocos metros de altura soporta la nieve, el frío, la lluvia… Claro que también tienen sus estrategias para defenderse. Crecen  llenos de espinas formando una coraza para protegerse. Las ovejas mordisquean sin piedad sus brotes mas tiernos pero las espinas no permiten que coman las ramas interiores, allí donde crecen sus frutos.


Crataegus, detalle del fruto
Fruto rojo de un espino albar

Crecen en lugares plagados de rocas, pobres en materia orgánica y por lo general muy expuestos a la intemperie. Esta zona en concreto se caracteriza por tener suelos con grandes lajas y rocas.

Hace mucho viento en el invierno ya que es una zona muy expuesta, por lo que, es fácil ver un tejo allí, un acebo cerca o una encina un poco mas allá. El aire ayuda a la dispersión de las semillas.





El endrino (Prunus spinosa) es un arbusto muy adecuado para bonsai. Su madera se parece a la del Cerezo de Santa Lucia (Prunus mahaleb) en cuanto al color pero con mas textura. Brota con vigor y se puede pinzar varias veces al año con lo que conseguiremos una formación bonita en poco tiempo. Las flores blancas son delicadas. Acepta los trabajos de madera muerta. Una dosis extra de calor sobre la madera después de trabajada hace que los haces se contraigan y quede unas estrías muy natural.

 



Bonsai en kurama
Bonsai de Endrino en kurama





El endrino de este artículo es precioso y muestra todas las características de lo comentado anteriormente. Pincha sobre estas lineas y podras leer mas sobre él.

Hoy no toca #BetiConsejo pero si os animo a pasear por el monte, aprender de los árboles y su comportamiento.

 Si pinchas aqui, veras una foto de uno de los primeros endrinos que cuide.







Si queremos aprender a nadar en el mar debemos primero salir de la pecera
    
Saludos cordiales
Beti Andrés






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